martes, 22 de junio de 2010

Paciencia

Bueno, tal vez una no puede ser la loca controladora que espera en estos asuntos del bebé.

El primer día que teníamos cita con la gine granizó (digo, ¿granizo en pleno 8 de junio?) y como la gente aquí en la ciudad es de lo más "a mí qué me importa", han de saber que entre las ramas, las botellas y las bolsas de basura se tapan las coladeras y ese día fue imposible llegar al consultorio. Lo intentamos lo mejor que pudimos, esperamos a que se dejara de granizar, que bajara la lluvia, buscamos un lugar para estacionarse del lado de la acera del consultorio, pero cuando dimos vuelta... ¡Ay! 20 - 30 centímetros de agua frente a la fachada del consultorio. Ni modo, qué se le va a hacer. A pedir otra cita.

La siguiente cita la pedí desde el teléfono de la oficina, anoté la hora y la fecha en mi agenda de la compu y la tenía muuuy presente porque no quería volverla a perder, es más, si hubiera visto nubes grises ese día, seguramente mi Ro y yo nos hubieramos enfundado en botas e impermeables con todo y una balsa inflable para intentar llegar al consultorio. Bueno, ese día mi Ro tuvo a bien aceptar cuidar al bebé de una amiga. Digo, no es cualquier bebé, es el bebé al cual mi amiga le puso mi nombre en masculino, así que por eso se lleva puntos. Vamos, es mi tocayito.

Como sea, tomé un litro de agua en la casa y me armé con otros dos botes llenos del mismo líquido con el fin de que el ultrasonido que me hicieran fuera pélvico y que además se viera todo muy clarito. Fuimos por el bebé, llegamos muy a tiempo al consultorio y la recepcionista nos dice: No, no te tengo apuntada. Tuviste cita el día tal. Hoy no tienes cita.

Claro, había tenido cita el día tal, pero con el diluvio aquel claro que no fui. Como diez minutos más tarde llegó la "dueña legítima de la cita" y cuando se desocupó la doctora, lógicamente pasó a la otra... Le dije que se me hacía inadecuado que si habíamos llegado antes, que si me veía tomando agua y que si no apunto la cita por su culpa no me dejara pasar, pero ella muy quitada de la pena me dijo "Ahorita te quejas con la doctora", "la pasé a ella porque sólo van a tardar 7 minutos" y como yo casi nunca me quedo callada le dije que estaba segura que no iban a ser 7 minutos.

De más está decirles que no fueron 7 minutos, que cuando pasé ya estaba mi vejiga a punto de reventar y que mi tocayito, quien durmió por más de una hora en la sala de espera, ya se había despertado.

Continuará...

jueves, 3 de junio de 2010

Tucita y su peluche

video
Por cierto, creo que tendrá que recibir un baño antipulgas...