Comimos rico, caminamos como locas, compramos una que otra cosita y empezamos a extrañar nuestra casa, pero sobre todo a nuestra media hija, así es, tal y como lo leen ya tenemos una media hija... la historia se las debo para el viernes.

Lo que sí me sorprendió es cómo puede una extrañar tanto lo que has tenido y vivido desde hace tan poco, nuestra cama, nuestra salita, nuestras plantas y sobre todo a la pícara media hija que nos ha llenado los días de risa con tanta travesura que se le ocurre hacer...
Ni hablar, así es nuestra familia
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